El príncipe Neklindoff forma parte del jurado de un tribunal en Rusia y entre los que van a ser juzgados reconoce a Katiuscha una mujer, pobre, que vivía con sus tías y que en su juventud fue seducida por él. Al verla allí después de tantos años el príncipe sufre una fuerte conmoción y se siente responsable de la situación en la que se ve la muchacha. A partir de ahí y después de que el jurado, a pesar de sus esfuerzos, la sentenciara a ir a Siberia a trabajos forzados, Neklindoff siente un gran remordimiento y sufre una transformación moral que le lleva a renunciar a todos su privilegios y acompañar a la chica a Siberia, protegerla en todo momento durante su condena. (Introducción por Montserrat González Pérez)