Drama
La ciudad
Un joven músico, mirando fijamente a la lejanía con sus ojos negros, decía en voz queda:
—La música que yo quisi…
El artículo 438
Así, poco a poco, los dos amantes habían olvidado sus temores. Se habían acostumbrado a convivir, como si fuesen un ver…
El rey Baltasar
Don Baltasar Miajas llevaba de empleado en una oficina de Madrid más de veinte años; primero había tenido ocho mil re…
Las islas nuevas
Al cuarto día, la neblina descuelga a lo largo de la pampa sus telones de algodón y silencia; sofoca y acorta el ruido de las …
El botones
Tipo lamentable de la sociedad moderna... A la puerta del hotel, en la antesala del club, en la redacción del periódico, en cu…
El cuarto
Gran batahola aquel día, en el siempre pacífico y silencioso palacio episcopal de Arcayla. Entradas y salidas de presbí…
El suplicio de la muerte
Arrullos de palomas, cánticos de pajarillos, música de flores, ya no halagáis como antes la vista y el oído; ya…
El republicano y los Reyes Magos
Como su padre había sido también republicano y racionalista, le había puesto por nombre Sócrates. Él, a …
Amnesia
Volvimos a nuestro rinconcito campestre, a nuestra quinta llena de árboles y flores, y en el momento en que el ama ponía a C…
La nariz
CAPÍTULO 3
En el mundo ocurren verdaderos disparates. A veces, sin la menor verosimilitud; súbitamente, la misma nariz que and…
Tragedia
María Olga es una mujer encantadora. Especialmente la parte que se llama Olga.
Se casó con un mocetón grande y fornido,…
Un desafio
Probablemente, Jacob Shwarb no pensaba hacer nada malo. Quizá tan solo volar con dinamita el mundo entero. Pero sería un error…
Antonieta
Cuando nuestros primeros padres fueron expulsados del Paraíso después de haber cometido el primer pecado, el diablo, a quien e…
Vida loca
Fermín había sido siempre de carácter raro. Se le veía en silencio vagar largas horas por el campo, solo y sin o…
Sentencia de vida
«Si te acusan de haber cometido una falta, huye tú, mujer aunque seas pura como el lirio, porque eres mujer y todos lo creer&…
El árbol
A Nina Anguita, gran artista,
mágica amiga que supo dar vida y realidad
a mi árbol imaginado; dedico el
cuento que, sin saber…
El acomodador
Apenas había dejado la adolescencia me fui a vivir a una ciudad grande. Su centro —donde todo el mundo se movía apurado entre…
La tercera orilla del río
Nuestro padre era hombre cumplidor, de orden, positivo; y así había sido desde muy joven, incluso desde niño, seg&uacu…
La despedida
Nací de honesta madre: diome el Cielo
fácil ingenio en gracias, afluente:
…
Dos cenas
-Hoy es un día muy señalado y una noche en que no se debe cenar solo -dijo Rosálbez, el banquero, a su amigo el joven c…