Drama
Es raro
II. De bohemio
—Pues verá usted. Hace diez años vivía yo en una buhardilla de la calle de Vaugirard, enfrente del jard&…
La muerte
Se llamaba... ¿cómo se llamaba?... A veces pierdo la memoria... Elena, sí; creo que se llamaba Elena. ¡Qué…
Un artista
En la "Hostería de la Manzana de Adán" tenían sus cuarteles unos cuantos literatos y desocupados que sol&iac…
La mujer
Paulina pasó en el confesonario media hora muy grata. Conforme iba desprendiendo los pesados frutos del pecado, el árbol ali…
Las almas hermanas
Hace algunos años llamaban la atención en la poética ciudad de los Cármenes, dos preciosas jóvenes de 18…
En pos del ensueño
Releía las cartas esparcidas sobre la mesa como si deseara fortalecer su ánimo. Al fin, de un día a otro, iba a conoc…
Reconocimiento
Tú haces el silencio de las lilas que aletean
En mi tragedia del viento en el corazón.
Tú hiciste de mi vida un cuento …
El avaro y el jornalero
Todo su caudal guardaba
cierto avariento cuitado
en onzas de oro, metidas
en un puchero de barro.
Por tenerlo más s…
Comedimiento y astucia
A cuatro o cinco chiquillos
daba de comer su padre
cada día; y como eran
tantas porciones iguales,
un d&iacut…
La agonía de La Garza
Vuelto a mi playa querida, pregunté por los míos. Mi playa es esa costa chata y riscosa que se duerme en línea temblona…
Bonifacio
Bonifacio vivió buscándose y murió sin haberse hallado; como el barón del cuento, creía que tirá…
El último canto
Se sintió Frank mejor, y tomó la caja en que dormía su violin crispado de frío. Desde la bohardilla se ve&iacut…
La niña martir
No se trata de alguna de esas criaturas cuyas desdichas alborotan de repente a la prensa; de esas que recoge la policía en las calles…
El primer milagro
La tarde va declinando; se filtran los postreros destellos de sol por el angosto ventanito del sótano. Todo está en silencio.…
La dama de Amboto
¿Conocéis, queridos lectores, las pintorescas Provincias Vascongadas? Y si tenéis esa dicha, ¿record&aac…
El velatorio
Había muerto sin agonía, tranquilamente, como mujer cuya vida fue irreprochable; y descansaba ahora en la cama boca arriba, c…
La petición
En el gran patio de la Gouille, la señora Repin lanzaba a sus aves puñados de grano. Éstos volaban regularmente de la c…
Los ojos sombríos
Después de las primeras semanas de romper con Elena, una noche no pude evitar asistir a un baile. Hallábame hacía largo…
Cuentan de un sabio
Cuentan de un sabio que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de…
El hermano limosnero
Según habréis oído decir, Certaldo es una población del valle de Elsa, que depende del Estado de Toscana. Aunque…