Alba
El maestro de la sabiduría
Amargura para tres sonámbulos
Ahora la teníamos allí, abandonada en un rincón de la casa. Alguien nos dijo, antes de que trajéramos sus cosas…
Macbeth
Amor
Un poco cansada, con las compras deformando la nueva bolsa de malla, Ana subió al tranvía. Depositó la bolsa sobre las…
El ruiseñor y la rosa
Instrucciones para subir una escalera
Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el p…
La fierecilla domada
Un médico rural
Las moradas
Lo malo atrae pero lo bueno perdura
Hace mucho tiempo vivía un hombre bondadoso. Él tenía bienes en abundancia y muchos esclavos que le servían. Y e…
Silencio una fabula
Escúchame —dijo el Demonio, apoyando la mano en mi cabeza—. La región de que hablo es una lúgubre región en Libi…
De la oscuridad
De Herbert West, amigo mío durante el tiempo de la universidad y posteriormente, no puedo hablar sino con extremo terror. Terror que …
Don Quijote de la Mancha
La caída de la Casa Usher
I
Un día de otoño triste, oscuro y silencioso, cuando las nubes colgaban bajas y pesadas en el cielo, crucé solo a cab…
La comedia de las equivocaciones
Aire frio
Me piden que explique por qué temo las corrientes de aire frío, por qué tirito más que otros al entrar en una h…
El muerto
Que un hombre del suburbio de Buenos Aires, que un triste compadrito sin más virtud que la infatuación del coraje, se interne …
Esa boca
(Montevideanos, 1959)
Su entusiasmo por el circo se venía arrastrando desde tiempo atrás. Dos meses, quizá. Pero cuand…
Víctimas del amor
Durante tres años trabajé como ayudante en una librería. Al principio cobraba ochenta marcos al mes, después nov…
Sobre el arte de atacar por el fuego
Existen cinco clases de ataques mediante el fuego: quemar a las personas, quemar los suministros, quemar el equipo, quemar los almacenes y q…